+1.000 familias
Una comunidad que ya vive el barrio y confirma que la promesa no termina en la entrega.
Comunidad
La comunidad es una de las pruebas más sólidas del estándar Crillón. Cuando un proyecto se integra bien al barrio, cuida la escala y mejora la vida cotidiana, aparecen permanencia, referidos y una experiencia que se comparte sola.
Una comunidad que ya vive el barrio y confirma que la promesa no termina en la entrega.
Un diferenciador cotidiano que transforma el barrio en un lugar para quedarse, no solo para circular.
Los mismos propietarios son hoy una de las pruebas más sólidas de confianza en la marca.
Historias reales
Gracias a “Sin Miedo al Pie” pudimos comprar nuestra casa con solo el 5% de pie. Lo que parecía imposible se hizo realidad. Hoy vivimos en un barrio hermoso y tranquilo.
Carolina Martínez
edificio galatea
Llevamos un año viviendo en Los Cipreses y la experiencia ha sido increíble. El barrio, la piscina, los jardines… todo lo que nos prometieron se cumplió. Nuestros hijos juegan seguros en el condominio.
Familia Rodríguez
edificio los cipreses
La cercanía al metro Quilín y a la Viña Cousiño Macul fue lo que nos convenció. Pero lo que más valoramos es la comunidad que se ha formado en el barrio. La Huerta del Parque es un plus increíble.
Andrés Silva
edificio los cipreses
Vida compartida
La Huerta del Parque, las áreas verdes, la relación con la viña y la convivencia entre vecinos convierten la experiencia Crillón en algo menos transaccional y más habitable.
Ese es el tipo de comunidad que la marca quiere construir: una donde las decisiones de diseño y urbanismo siguen teniendo efecto años después de la compra.
Cuando una marca cumple, sus propios vecinos la recomiendan. Refiere a un amigo o familiar y, si concreta la compra, ambos reciben una Gift Card de $1.000.000.
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